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  ISLAS DE CALOR En las ciudades hace más calor que en los pueblos. Sobre todo, si comparamos grandes ciudades con pequeños núcleos de pobla...

 ISLAS DE CALOR

En las ciudades hace más calor que en los pueblos. Sobre todo, si comparamos grandes ciudades con pequeños núcleos de población, aunque solo estén separados por unos pocos kilómetros. Esto es debido a una serie de características que presentan las ciudades que hacen que la temperatura media sea más elevada que otras zonas aledañas. No hace falta desplazarnos a un municipio distinto, con salir a las afueras de la ciudad, ya se aprecia un cambio en la temperatura. Se estima que la temperatura media anual de una ciudad con un millón o más de habitantes puede aumentar entre 1 y 3 ˚C durante el día, con respecto a su entorno y hasta los 12 ˚C durante la noche. Este efecto es conocido como islas de calor, áreas urbanas donde se da un aumento de temperatura comparado con la periferia.
Las islas de calor pueden afectar las comunidades especialmente durante el verano al aumentar la demanda de energía, los costos del aire acondicionado, la contaminación del aire, y las emisiones de gases de efecto invernadero. El efecto isla de calor también puede producir más enfermedades y mortalidad relacionadas al calor, y a la misma vez, afectar adversamente la calidad del agua.
Dentro de los edificios hay más aparatos que consumen energía, como computadoras, refrigeradoras, impresoras, que liberan calor por lo que a su vez se colocan sistemas de enfriamiento que usan energía. Otro factor que contribuye a la temperatura es que los autos, autobuses, la industria y otras actividades urbanas generan calor.
Los aires acondicionados, o cualquier otro sistema de refrigeración, momentáneamente pueden parecernos una solución, pero realmente solo contribuyen a aumentar aún más la temperatura global porque, aunque dentro de la casa vierten aire frío, fuera desprenden aire caliente. También, los materiales que se usan en las ciudades contribuyen a elevar la temperatura. El asfalto o el cemento, de colores muy oscuros, con alta conductividad térmica, absorben los rayos del sol en mayor medida que otros materiales y liberan el calor lentamente durante la noche. Estas superficies envuelven toda la ciudad, desde el suelo, las fachadas, los tejados, etc.
La escasez de zonas verdes y vegetación tampoco contribuyen a mejorar el problema. Las plantas dan sombra, absorben parte de la radiación solar y transpiran agua, lo que hace que la temperatura sea más fresca. Sin embargo, las ciudades dejan pocos espacios reservados a ellas. En la naturaleza, parte de las aguas de lluvias son absorbidas por los suelos y otra parte se evapora con los primeros rayos del sol, sin embargo, en las ciudades el agua de lluvia es rápidamente retirada y recogida por el sistema de alcantarillado. Además, los suelos de la ciudad no absorben ni retienen a penas estas aguas, ya que tampoco contamos con vegetación suficiente para ello. Las corrientes de agua como ríos o arroyos refrescan el ambiente, pero cada vez más están siendo desviados o embovedados de forma intencionada, con el objetivo de ganar superficie para construir, o directamente están secos.
Quieres saber cómo podemos mitigar este efecto, no te pierdas la segunda parte de esta información.
#arquimonts#arquitecturaemocional
MONTSERRAT TORIBIO LÓPEZ/ECMC-MTL RADIO/Noticias/México

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